apreció a mis ocho o nueve años, desde ese momento estudié pequeñas pinceladas sobre él, con el tiempo saboreé algunas de sus partes, imaginé su interior en mis ratos libres, y, finalmente, en cuanto me fue posible, lo viví. Pido para el nuevo año, que se me vuelva a conceder mi sueño, esta vez como imaginé realmente cuando era una niña, sin mentiras, sin engaños, sin decepciones, sin lágrimas los sueños son sueños, no realidades... los sueños no se cumplen, al menos no como uno imagina.
En la escuela de Paris en la que estuve el curso pasado, al contrario que en la escuela de Madrid, hacen una exposición de todos los trabajos de proyectos elaborados durante ese semestre. Creo que es bastante interesante la importancia que le dan a éstos. Por ello publico una serie de fotos en la que se ve el proceso, el tiempo de elaboración y las ganas con las que se llevan a cabo estas actividades.